Con la llegada del presidente López Obrador al poder, el principal enemigo del país se convirtió en la corrupción, sin embargo, las cifras durante el primer año de AMLO al poder revelan una realidad inesperada.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad de Impacto Gubernamental del Inegi, en 2019 se observó un total de 15 mil 732 víctimas por cada 100 mil habitantes, un 7.5% más que las 14 mil 635 de 2017.

La mayor parte de los casos, un 59.2%, corresponde al contacto con autoridades de seguridad pública; seguido por los trámites relacionados con permisos de uso de suelo, demolición o construcción; solicitudes de constancias de libertad de gravamen y otros trámites en el Registro Público de la propiedad.

El costo total en 2019 a consecuencia de la corrupción en la realización de trámites o solicitudes de servicios públicos y otros contactos con la autoridad fue de $12,770 millones, equivalente a $3,822 por persona afectada; el mayor costo provino de trámites educativos.

En sus conferencias diarias, el presidente López Obrador ha asegurado que la corrupción ha disminuido en el país, y que los actos de este tipo ya no ocurren en el gobierno, pero reconoció que el problema sigue existiendo, aunque ésta se da «abajo».

«Hay algo también de eso, que vamos de arriba para abajo, como se barre las escaleras y abajo todavía hay extorsión y gobiernos locales que todavía siguen sin entender que esto ya cambió, por más que les mandó telegramas avisándoles: situación cambió, cero corrupción, cero impunidad, ten cuidado no vayas a terminar en el bote. Les mando los telegramas, pero a veces me escuchan, lo más importante es evitar la corrupción», declaró.

Con información de Forbes.