Este viernes llegó a su final la publicación del manga de Kimetsu no Yaiba, una de las series más emblemáticas de los últimos años y cuyo anime se convirtió en el favorito de muchos durante 2019.

En la serie escrita y dibujada por Koyoharu Gotouge seguimos las aventuras de Tanjiro en la búsqueda de una cura para su hermana Nezuko, quien fue convertida en un demonio. Con peleas épicas y personajes emblemáticos, la serie estaba destinada al éxito, pero a diferencia de otras franquicias (los estoy viendo a ustedes Bleach, Nanatsu no Taizai y Fairy Tail), decidió no extender de más su duración agregando nuevos arcos cada vez más innecesarios.

En el último capítulo del manga podemos ver el mundo varias décadas después de la batalla final contra Muzan. Se trata de un mundo moderno en el que conocemos a los bisnietos de Tanjiro, pero también a los descendientes de Nezuko y Zenitsu, quienes definitivamente no han heredado la naturaleza tranquila y servicial de los hermanos.

Además, ante la pregunta de uno de ellos sobre si crees en la reencarnación, comenzamos a ver algunos rostros familiares por aquí y por allá.

Puede que las aventuras de Tanjiro hayan terminado y ya no veremos más de las locuras de Inosuke ni el llanto de Zenitsu, pero al menos nos quedamos con la seguridad de que este peculiar grupo de cazadores de demonios cumplió con su objetivo ancestral y tuvieron una vida tranquila y feliz.

¿Qué te pareció este final?