Por: Luis Gabriel Osejo 

Dinamarca

Algo huele mal en Dinamarca. La frase es del guardia Marcelo a Hamlet, príncipe de Dinamarca, momentos antes de que el fantasma de su padre, el Rey, apareciera para informarle que había sido asesinado por su hermano Claudio.

Esto ocurre en la magistral obra de Shakespeare ‘Hamlet, príncipe de Dinamarca’ escrita en el siglo XVI.

Algo así ocurre en el proceso interno de Morena para elegir candidato a presidente municipal de Querétaro.

El número uno en la lista era el hoy diputado con licencia Mauricio Ruiz Oláes.

Días antes de su sorprendente licencia, hablé con él.

Me decía que iba a ser el candidato de su partido a la presidencia municipal de Querétaro. Se sentía seguro de estar en la boleta. Se movía como candidato, hablaba como candidato y operaba como candidato.

Pero hace un par de meses, quizá menos, se supo que no era licenciado, que no tenía título y que al ostentarse como tal, estaba cometiendo el delito de usurpación de profesiones contemplado por el artículo 235 del código penal vigente para el estado que, además, impone una sanción de hasta 5 años de prisión.

Mauricio apenas respondió a la publicación y se defendió diciendo que todo era mentira y que se trataba de guerra sucia, de fuego amigo. Pero hasta la fecha no ha presentado su título.

Al contrario, se impuso un destierro político, pidió licencia a su cargo de diputado local y desapareció del escenario político. Dejó de aparecer en los programas de radio y televisión a los que habitualmente acudía y su última participación en medios fue la semana pasada en un discreto artículo en el que criticó la estrategia del gobierno estatal en materia de salud.

¿De dónde vino la estrategia para bajarlo de la candidatura?.

Hay varias teorías.

La más consistente es que la gente que apoya a Arturo Maximiliano (expriísta, expanista y ahora morenista) y el propio Maximiliano, dirigió el obús contra Mauricio; que usó su influencia (y su dinero) en los medios locales para presentar al diputado con licencia como un mentiroso y como un delincuente.

Otra versión, algo surrealista, es que el gobierno estatal lo derribó para darle paso a un rival cómodo para el PAN y para Nava, como lo sería Maximiliano, en la boleta a presidente municipal.

Una más, todavía más increíble: que el senador Mauricio Kuri González metió la mano para beneficiar a su antiguo subalterno.

A unos días de que se decida la candidatura de Morena para la presidencia municipal de Querétaro, no tenemos claro quién fue el ‘Claudio’ en esta puesta en escena pero lo que sí sabemos es que algo huele y muy mal en el proceso interno de Morena.