Por: Luis Gabriel Osejo

Gilberto el científico

Es ingeniero en sistemas electrónicos. Laureado en Hungría, donde se doctoró gracias a una beca que le otorgó el gobierno de aquel país, y luego en Japón donde hizo una estancia ‘posdoctoral’ en el Instituto de Ingeniería Mecánica.

Es un político científico o un científico político.

De ganar la gubernatura en 2021, Gilberto Herrera Ruiz se convertiría en el gobernador con el mayor grado de estudios en toda la historia de la entidad.

Plagado de licenciados y uno que otro maestro, el gobierno de Querétaro jamás ha sido encabezado por un doctor. Ni por un científico. Fue premio nacional de ciencias en el área de automatización, electrónica, computación y manufacturera. Premio que le entregó por cierto, el odiado enemigo de la 4T: Felipe Calderón.

Como tal no especula, la ciencia no lo admite. Se mueve por leyes y por número.

De ganar la elección, sería el segundo gobernador de Querétaro que también se sentó en la silla principal de la rectoría. El primero fue Mariano Palacios Alcocer. Sin contar al querido Fernando Díaz Ramírez que fue gobernador interino allá por 1927. Antes de ser rector.

Gilberto es científico. Se le nota al hacer política. Habla lo necesario en público. No dice chistes para empatar con la audiencia. No le escucharemos jamás una emocionante pieza de oratoria. Tampoco lo veremos besando bebés ni abrazando abuelitas. Tampoco bailando al ritmo de la tambora en algún evento político.

Su cuarto de guerra será su laboratorio. Tiene la fórmula para ganarle al PAN, dice. Por eso aceptó meterse a la política. En unas horas más será oficial su unción. El primer candidato científico en la historia de la política queretana.

Hará historia.