Por: Sandra Ugalde

Este año estaremos viendo las elecciones más grandes de la historia de México, se renovará la Cámara de Diputados federal, con 500 escaños, 300 legisladores de mayoría relativa y 200 de representación proporcional.

En 15 estados de la República se elegirá nuevo gobernador: Querétaro, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.

En el caso del estado de Querétaro, elegiremos además, 18 presidentes municipales, 25 diputados locales (15 de mayoría relativa y 10 de representación proporcional) y los cinco diputados federales.

Pero este será un proceso diferente, enmarcado en una pandemia que ha cobrado muchas vidas, que ha dejado sin empleo o sin negocio a otros más y ha quebrantado la salud de muchos otros.

Los candidatos, independientemente del partido por el que se postulen, deberán en principio, hacer una campaña lejos de lo “normal”, no pueden arriesgar a los ciudadanos y a sus familias, al contagio. Atrás tendrán que quedar aquellos mítines con camiones llenos de gente, de niños, adultos mayores, hombres y mujeres, con lunch en mano; porque ahora todo deberá ser en corto, con poca gente, con sana distancia, sin abrazos para la foto, sin contacto, sin cercanía.

La pandemia nos adelantó varios años en el tema de avance tecnológico, lo que pensamos que llegaría en cinco o 10 años, llegó antes; la comunicación digital, el trabajo desde casa; los políticos hoy tienen un gran reto; los ciudadanos, la sociedad en general, está dolida y se preocupa más porque su familia tenga alimento en la mesa o dinero para medicinas.

No podemos esperar las mismas promesas de siempre, los mismos discursos, ya no más de lo mismo; hoy, necesitamos propuestas concretas, claras, reales, de lo que van a hacer para ayudar a los queretanos, a las familias, a los niños que siguen sin escuela, a aquellos que han tenido que dejar de estudiar, a aquellos jóvenes que aún no encuentran trabajo o una oportunidad de desarrollo.

Una tarea dura para la que esperamos, estén verdaderamente preparados