De acuerdo con estudios, se ha demostrado que las secuelas por COVID-19, siguen presentándose a largo plazo, en el 80 por ciento de pacientes recuperados, de entre los 17 y los 85 años de edad.

Las especialistas: Sandra López León, epidemióloga; Talia Wegman-Ostrosky, médico con posgrado en epidemiología oncogenética; Carol Perelman, divulgadora de la ciencia; Rosalinda Sepúlveda, médico psiquiatra; Paulina A. Rebolledo, infectóloga; Angélica Cuapio, doctorado en inmunología y, Sonia Villapol, neurocientífica; realizaron un estudio que comprueba al menos 50 efectos secundarios en pacientes recuperados de COVID-19.

“Hemos escuchado de pacientes que pasaron el COVID, que no se han recuperado y muchos de ellos manifiestan que se cansan al andar, que les duele la cabeza, que no recuperan el sentido del gusto y del olfato. Todas estas manifestaciones  tienen un gran impacto a nivel personal, emocional y de salud púbica, con un impacto económico”.

Explicaron que su objetivo es identificar cuáles son las secuelas y los indicadores, que les permitan saber que esta es una enfermedad a largo plazo y terminar su incidencia en la población. Revisaron más de 18 mil artículos, de los cuales, eligieron 15, que incluían pacientes arriba de los 17 años: “hicimos un metanálisis combinado de los artículos y al final, analizamos a cerca de 48 mil pacientes. La gran mayoría de los pacientes se recupera, pero siguen teniendo efectos a largo plazo”.

Hasta un 80 por ciento de las personas analizadas, reportaron que seguían sintiéndose mal. Las molestias principales son: fatiga hasta en el 60 % de las personas, le sigue el dolor de cabeza, trastorno de la atención, aquí entran varios síntomas como: sentir un poco de confusión, letargo mental, falta de concentración y atención; pérdida del cabello y las alteraciones pulmonares principalmente la dificultad para respirar. Persiste un poco la tos, incomodidad toráxica,  sentirse incómodos para respirar y a veces, hasta complicaciones más graves como fibrosis pulmonar: “otra cosa interesante que se empezó a ver, fueron las alteraciones cardiovasculares en personas recuperadas, como arritmias, además de trastornos psiquiátricos como demencia, depresión y ansiedad, que se empezaron a presentar y a los que debe ponerse mucha atención”.

Las especialistas detallaron que está empezando a verse que esto no acaba a los 14 días o en el momento de salir del hospital: “hay algo más después de la infección aguda por la enfermedad”.