Después de entrar en vigor desde el pasado jueves los nuevos lineamientos para el manejo de cadavéres, cuando el destino final sea mediante inhumación, esta se realizará dentro de las cuarenta y ocho horas siguientes al fallecimiento, para lo cual el féretro deberá ser sellado y no podrá ser abierto.

Quedando también vigente la disposición de restringir la realización de velaciones o celebraciones funerarias que pongan en riesgo a las personas.

Hasta el momento han sido ocho personas enterrada fallecidas por COVID-19 en panteones de la capital de Querétaro.

El viernes 15 de enero se registró el primer entierro de una persona fallecida por COVID-19 en el estado, sumando al día de hoy, ocho casos luego de que la ley lo permitiera.

Seis han sido en el panteón Cimatario, uno en San Pedro Mártir y el otro en el de Mompaní. Se disponen de trajes especiales, cartas, guantes y equipo, tanto para el personal en los panteones como el de las funerarias.

Las autoridades han detallado que aún se tienen diferentes espacios, siendo: 484 en el panteón del Cimatario, 468 en Buenavista, 383 en Jofre, 173 en Pintillo, 129 en Mompaní, y 15 en San Pedro Mártir.

Cabe hacer mención que sólo se permite una persona por familia como parte de las medidas sanitarias en los panteones.