A todos nos gustaría tener algunos hábitos como la lectura, comer de una forma balanceada o hacer ejercicio, sin embargo, ya sea por el tiempo o por el gasto que supone, muchas personas simplemente no se animan a hacerlo. Si eres una de estas personas, estos consejos te ayudarán bastante.

Define tu meta.

Aunque tengas una gran determinación para lograr tus objetivos, nada ocurrirá si no defines bien qué es lo que quieres lograr. ¿Qué significa para ti ‘hacer ejercicio? ¿Quieres bajar de peso, estar en forma o marcar tu cuerpo? Una vez que definas tu objetivo podrás pasar al siguiente paso.

Comienza por el principio.

Hay rutinas de ejercicios que son realmente complicadas o de alto nivel, y aunque pienses para ti mismo que «puedes con ellas», lo mejor será hacer las cosas en orden. Busca una rutina simple si no estás acostumbrado al ejercicio y no te muevas a la siguiente hasta haberla dominado.

Establece recordatorios.

Si tienes una agenda apretada es probable que llegue un momento en el que se te olvide hacer ejercicio, para evitar esto puedes colocar recordatorios en tu teléfono o agenda, pero si eso no es suficiente, puedes asociar el ejercicio con otras actividades, por ejemplo, «luego de preparar mi café haré 10 minutos de ejercicio todos los días».

¡Recompénsate!

Hacer ejercicio tendrá grandes recompensas para tu salud eventualmente, pero cuando apenas estás formando el hábito, no está de más darte alguna recomensa saludable. Según los psicólogos, si recompensas a tu cuerpo cada vez que haces ejercicio mientras se forma el hábito, eventualmente el ejercicio se convertirá en su propia recomensa.

Dale seguimiento a tus avances.

La mejor forma de saber si el ejercicio está funcionando es llevar un registro de tus avances, puedes hacerlo anotando tus logros en papel o utilizando una de las muchas aplicaciones que existen hoy en día para este mismo objetivo.