Una de cada cinco muertes en el mundo se atribuyen a una mala alimentación

Alrededor de 11 millones de personas murieron en 2017 debido a los malos hábitos alimenticios, como el consumo de cantidades bajas de alimentos saludables -cereales integrales, frutas, verduras-, y demasiados alimentos poco saludables, incluidas las bebidas endulzadas.

Las dietas deficientes fueron responsables de 10.9 millones de muertes, una de cada cinco muertes a nivel mundial en 2017, con enfermedad cardiovascular (ECV) como la causa principal, seguida de cáncer y diabetes de tipo 2, según un estudio publicado por la revista médica The Lancet.

El estudio encuentra que, aunque el impacto de los factores dietéticos individuales varía de un país a otro, tres factores dietéticos (ingesta baja de cereales integrales, frutas y verduras, y alto consumo de sodio) representaron más del 50 por ciento de las muertes relacionadas con la dieta.

El otro 50 por ciento de las muertes se atribuyeron al alto consumo de carnes rojas, carnes procesadas, bebidas azucaradas y ácidos grasos trans, entre otros alimentos.

Los investigadores señalan que por tanto “las muertes se asocian más con no comer suficientes alimentos saludables que con comer demasiados de los que son malos para la salud”.

Según los datos recabados, de las 11 millones de muertes atribuibles a una dieta inadecuada en 2017, unos 10 millones fueron por dolencias cardiovasculares; 913 mil por cáncer y 339 mil por diabetes de tipo 2.