En San Pedro de Pérez Zeledón, una comunidad al sur de Costa Rica, Manuel Barrantes, conocido también como “El hombre topo” tiene lo que el llama su hogar, pero que otros prefieren llamarle Topolandia. 

Y es que para Barrantes, las montañas le dan un gran regalo, en donde tiene un increíble laberinto de 16 metros de profundidad que usan él y su familia como una extensión de su casa. Paredes adornadas con esculturas, camas de piedra y figuras indígenas es un poco de lo que los visitantes de Topolandia reciben de este fantástico lugar costarricense. 

Pablo Mata, vecino, dice que «Topolandia es icónico: la persona que no pase por aquí, no sabe lo que se está perdiendo”

Manuel fue minero en su juventud, y en Topolandia él ha hecho beneficioso lo aprendido esos años. «Uno puede vivir bajo tierra sin contaminación, sin gérmenes; ahí vivo yo, tranquilo, no me complico del mundo de afuera, el materialismo», dice Barrantes.

Este mundo subterráneo ayuda a que la intensa temperatura de la superficie, que super los 30ºC, baje hasta unos 22 grados. Topolandia tiene una extensión de laberintos con un recorrido de 400 metros.