Tlacote: de ‘agua milagrosa’ a un pueblo convertido en desierto

Tlacote: de 'agua milagrosa' a un pueblo convertido en desierto

Entre los años 1990 y 1993, miles de visitantes fueron atraídos por un manantial que se encontraba en Tlacote, esto por sus presuntos poderes curativos del agua. Diariamente había largas filas, incluso venían de otros estados de la república con la esperanza de curarse de diabetes, epilepsia, cáncer y hasta Sida.

La historia cuenta que Jesús Chahín Simón, dueño del rancho, divulgó al pueblo que sus animales enfermos habían sido curados por el agua de ese manantial; los habitantes de Tlacote comenzaron a acudir al lugar para beberla y dar fe de supuestas enfermedades “curadas”.

No sólo llegaba gente de escasos recursos, también ricos y famosos, de los visitantes distinguidos están José José y Magic Johnson que también fueron en busca de salud.

Hoy, a 25 años de ésto, este poblado rural ubicado a cinco kilómetros de la cabecera municipal de Querétaro, vive sólo de sus recuerdos y está olvidado, incluso por las noches parece pueblo fantasma.

A excepción de la Av. Hidalgo, en el resto del pueblo se observan calles sin pavimento y sin banquetas. La mayoría de las casas son construcción de concreto con fachadas sin pintar.

En una investigación hecha por EL UNIVERSAL, en el cual recorrieron el interior del rancho, encontraron que el lugar se encuentra en total abandono, las instalaciones cuya infraestructura fue creada para extraer el agua sigue aún activa para la agricultura.

En las habitaciones que algún día fueron oficinas y bodegas se observan paredes y techos con cuarteaduras, cubiertas por una extensa capa de salitre, además la humedad, el sol y el tiempo se han ido comiendo la pintura.

Los tanques y llaves desde donde se suministraba el agua, al igual que las puertas de las habitaciones lucen oxidadas y llenas de polvo; los pisos carcomidos, las bardas están rodeadas de matorrales, plantas y árboles que han crecido sin control.

El letrero que daba la bienvenida a los visitantes está hecho pedazos, queda únicamente un trozo con las letras incompletas ya descoloridas y sostenido por una base totalmente oxidada.

Durante una visita reciente al pueblo, el presidente municipal de Querétaro, Marcos Aguilar Vega, admitió que esto es una paradoja, algo irónico, pues desde hace casi 7 meses, el pueblo carece de agua.

En una entrevista hecha por EL UNIVERSAL, Doña Luisa de 80 años de edad, confirmó que en Tlacote hay problemas de suministro de agua, a pesar de que hace años era lo que menos faltaba, haciendo que el pueblo adquiriera fama precisamente por la abundancia de este recurso.

“El municipio nos apoya con pipas y de esta forma llenamos nuestros tinacos, pero esa es la única manera en que puede llegar el agua a nuestras casas” comentó Doña Luisa.

Con gran nostalgia, dijo que quedaron atrás los años en los que sobraba agua y se regalaba en gran cantidad.

Muchas personas se aprovechaban de la situación para hacer negocio, debido a que vendían líquido que sacaban de las tomas de sus casas y aseguraban que también tenían propiedades milagrosas al igual que el agua del manantial.

Se fue acabando la magia…

El declive se empezó a dar quizá por el hecho de que pese a los testimonios, nunca se conoció algún caso en específico de alguien que se haya curado de alguna enfermedad crónica.

También el hecho de que químicos de la UAQ analizaron el agua de Tlacote y concluyeron que no tenía propiedades especiales.

En 2004, a pesar de lo milagrosa que se consideraba el agua del manantial de Tlacote, Jesús Chahín murió de cáncer y la propiedad quedó a su esposa, quien después la vendió a la familia Cosío, actual propietaria.

Por su parte, uno de los propietarios actuales, Arturo Cosío sostiene que el fenómeno del agua milagrosa “no dejó nada positivo al pueblo de Tlacote”. Por lo que sentenció “la gente de aquí sigue igual de pobre”.