Cuando Querétaro se acabó su agua

El mal manejo llevó a que Querétaro se “secara” en la colonia

El problema del agua es evidente en Querétaro. Tanto las inundaciones como la ausencia de agua potable -que ya se ha advertido que en los próximos años generará un gran conflicto- mantienen a la población en alerta constante. Por más que la Comisión Estatal de Aguas (CEA) asegure que el vital líquido está asegurado para los próximos 10 años, es evidente que en menos de cinco el problema comenzará a ser de mayor importancia.

Bien dicen que quien no conoce su historia, está condenado a repetirla. Eso es justamente lo que ha pasado con el agua en Querétaro, donde el agua potable ha sido un problema históricamente.

El autor Jaime Zúñiga Burgos (ahora cronista del municipio de El Marqués) en su libro “Querétaro: Mitos, Falsedades y Hechos Poco Conocidos reconoce esta problemática y narra cómo en Querétaro ya se acabó el agua una vez.

Cuenta Don Zúñiga que en la época de la colonia, cuando Don Fernando de Tapia (antes Conín) aún andaba por estas tierras y estaba a punto de dejarle su fortuna a su hijo, Don Diego de Tapia, el agua abundaba en Querétaro. Un río, que las crónicas ubican como ella “Río Blanco”, corría a caudales por lo que hoy es el centro de la ciudad: Pasaba por donde ahora es Juárez hasta 16 de Septiembre y Corregidora. Después continuaba por Madero rumbo al sur, hasta llegar a la llamada “Laguna de los Patos”, que rodeaba el cerro de Las Campanas, donde más de 200 años después -ya desaparecida la laguna- habrían de fusilar al Emperador Maximiliano.

Además, cuenta de una gran ciénaga en donde ahora es el Jardín Zenea. Esta se extendía hasta la actual Plaza de la Constitución.

Estos dos últimos mantos acuíferos, según el autor, fueron aprovechados y finalmente secados por el hijo de Conín, que los utilizó para proveer al Convento de San Francisco. La zona de la ciénaga que abarca la hoy Plaza de la Constitución se convirtió en el huerto del convento.

La fuente de agua principal para las fincas que entonces conformaban la ciudad era una Acequia Madre que estaba ubicada donde hoy es Juárez y formaba parte del Río Blanco. La existencia de este río también fue confirmada por el hoy cronista del Estado, Andrés Garrido del Toral, en una entrevista que le hizo el Universal Querétaro.

La gente se suplía del agua del Río Blanco, que se dividía en varias acequias secundarias que proveían de agua -al principio limpia- a la población.

Los problemas comenzaron cuando el agua no sólo comenzó a ser insuficiente, sino que se ensució. El mismo río fue utilizado también como drenaje, por lo que después de unos años -alrededor de doscientos- el agua fue insuficiente y dañina. “(Las autoridades) conocían la gravedad del mal uso del agua, (que era) el origen de las enfermedades y las epidemias”, cuenta Zúñiga.

Posteriormente, ya cuando la situación era insostenible, fue que el Ayuntamiento de Querétaro y Don Antonio de Urrutia y Arana, el Marqués de la Villa del Villar del Águila, emprendieron la construcción del Acueducto de 1726 a 1738. Esto solucionó el problema. Dice el historiador José Félix Savala que después de su construcción: “No había convento que no fuera un paraíso, casa que no fuera un jardín, barrio que no fuera una primavera, ni salida por rumbo alguno, que no fuera una delicia de amenidad”.

El Acueducto funcionó por casi 200 años. El agua era traída del Ojo de Agua de El Capulín, en la Cañada.

El agua de la Cañada fue suficiente hasta los tiempos de Don Porfirio Díaz, bajo cuya administración sólo se realizó una obra hidráulica más que ampliaba el abastecimiento de agua en Querétaro. a esta obra se le conoció como el Acueducto Profiriano.

Ante los avances tecnológicos y la posibilidad de aprovechar el agua del subsuelo en la década de 1930, el acueducto dejó de utilizarse. Ahora, sólo conserva su significado simbólico y turístico.

Situación hoy en día

Enfrentamos una situación similar que la de los pobladores de Querétaro que se acabaron el agua del Río Blanco y después la de la Cañada.

Actualmente, el agua potable de Querétaro es traída por medio del ‘Acueducto II’, obra del gobernador Francisco Garrido Patrón (2003 – 2009). El vital líquido proviene del Río Moctezuma, que atraviesa la Sierra Gorda. El centro del Acueducto II (que en su momento prometió abastecer a Querétaro de agua por los próximos 100 años) se encuentra en Cadereyta de Montes.

Mapa del recorrido del Acueducto II, que ha generado pérdidas millonarias en agua, según la CEA 

Al día de hoy, el Acueducto II abastece al 60% de los queretanos. El otro 40% es traída de otros estados.

Las actuales autoridades acusan a la administración anterior de no darle el mantenimiento necesario a este sistema, de tal forma que, según dijo el vocal ejecutivo de la CEA, Enrique Abedrop, su vida útil se redujo considerablemente, de tal forma que para el 2021 ya es necesario contar con otra forma de abastecer de agua a los queretanos, que ya comienzan a darse cuenta de una realidad aplastante: Se está acabando. Los diez años que promete la CEA son, en realidad, pocos.

Es un problema que ya se atiende. No obstante, no se le está dando la importancia necesaria.

Por un lado, el diputado presidente de la Mesa Directiva del Congreso de la Unión, Eric Salas, presentó una iniciativa para establecer una Ley Estatal de Aguas.

Al mismo tiempo, la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) ha elaborado un plan hidráulico que pretende dar solución a esta preocupante problemática.

Hasta el momento, el gobierno estatal no ha presentado ningún plan específico para hacer frente a un problema que, en el mejor de los casos, caerá sobre la población en el 2021.

 

SITUACIÓN PARA EL FUTURO

 

El problema del agua es uno bien reconocido por el gobierno de Francisco Domínguez y sus funcionarios. El vocal ejecutivo de la Comisión Estatal de Aguas, (CEA), Enrique Abedrop, ha afirmado que se espera “una gran crisis de agua” para el próximo 2021, misma que se puede desarrollar antes o después dependiendo del crecimiento poblacional.

De acuerdo con el funcionario, a pesar del buen funcionamiento del Acueducto II, el crecimiento en la población queretana supone un problema que en los próximos años podría provocar una crisis de agua.

Abedrop detalló que en 2025 se espera que haya cinco mil 100 metros cúbicos de agua por habitante y en el 2050, mil 700 metros cúbicos por habitante, es decir, que se sufra de una crisis de agua; sin embargo, esto es algo que ya ocurre desde Tequisquiapan hasta la zona metropolitana, dónde se tienen mil 500 metros cúbicos de agua por habitante.

“Tenemos poca agua, pero somos de los que más crecemos, para los próximos años esperamos que en 2060 nos hacinemos y no haya agua suficiente, pues el 90 por ciento de la población estará concentrada ahí”, subrayó el funcionario.

Agregó que ya se están tomando algunas medidas para evitar una crisis, por ejemplo, enfatizó que en Querétaro existen 287 fuentes de abastecimiento y hasta el año pasado 186 no se medían; pero para finales de este año se tendrán todas medidas.