¿Son los restos del Corregidor los que están enterrados en Querétaro? ¡No!

El mausoleo dedicado a Doña Josefa Ortiz de Domínguez es famoso por albergar también los restos del corregidor, su esposo, Miguel Domínguez, uno de los artífices de la Conspiración de Independencia y quien -según la historia- se arrepintió y encerró a Doña Josefa para que no pasara el mensaje de que la Conspiración había sido descubierta a Ignacio Pérez, quien lo llevó a Ignacio Allende.

Sin embargo, es posible que no sean los restos de Miguel Domínguez los que descansan en el Panteón de los Queretanos Ilustres, de acuerdo a lo que publica Jaime Zúñiga Burgos en su libro “Querétaro: Mitos, Falsedades y hechos poco conocidos”.

El autor comienza contando la historia de cómo llegaron los restos de Miguel Domínguez a Querétaro. Todo inició ya casi consumada la Revolución Mexicana cuando el periódico “El Nacional” publicó un artículo en donde se afirmaba que uno de los hombres cercanos a Porfirio Díaz, Don Jesús Galindo y Villa, reseñaba que en el Panteón ‘El Posito’, en la Villa de Guadalupe, descansaban los restos de Don Miguel Domínguez en la tumba 099.

Conocido y digno representante de México en el extranjero en muchas ocasiones, nadie dudó de que los restos hallados por Don Jesús eran, en efecto, los de Miguel Domínguez. Hasta tal punto llegó la credibilidad de lo publicado por “El Nacional”, que en 1921, el entonces gobernador de Querétaro, José María Truchelo, mandó a traer los restos en una enorme ceremonia para conmemorar los 100 años de la consumación de la Independencia.

La ceremonia fue enorme y estuvo llena de emotividad. Al punto de que pasaron varios años antes de que alguien cuestionara que los restos en cuestión eran, en efecto, los del Corregidor.

Fueron varios investigadores los que revelaron que el Gobierno de Querétaro se había equivocado, entre ellos dos descendientes de Don Miguel: Don Antonio de anda Domínguez y, posteriormente, Don Gabriel Agraz García de Alba.

Su argumento, según Zúñiga Burgos, es el siguiente:

La lápida No. 99 de ‘El Posito’ tenía la siguiente inscripción:

“EL EXCELENTÍSIMO LICENCIADO DON MIGUEL DOMÍNGUEZ
HÉROE DE LA INDEPENDENCIA.
MURIÓ EL 22 DE ABRIL DE 1830.
SU HIJO EL SEÑOR LICENCIADO
DON MARIANO DOMÍNGUEZ ORTIZ
MAGISTRADO DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA
DURANTE 28 AÑOS.
MURIÓ EL 1 DE NOVIEMBRE DE 1869”.

De acuerdo a los investigadores, era el tercer hijo de los Corregidores quien se había enterrado en aquel lugar. El nombre de Miguel Domínguez se habría añadido para resaltar el parentesco.

Los investigadores señalaron que en las actas de “El Posito” no había ningún registro de que los restos del hijo hubieran sido agregados a la tumba del padre.

Los libros que dedicaron a revelar esta equivocación señalan que el cuerpo de Miguel Domínguez descansa en algún punto desconocido de la Villa de Guadalupe. Y es que cuando murió, en 1830, no existía el panteón de ‘El Posito’. Al momento de la exhumación del cadáver para su traslado a Querétaro, no se encontró más que un cuerpo:

El de su hijo.

Entonces, de acuerdo a las investigaciones que fueron publicadas a mediados del siglo XX, la Corregidora descansa junto a su hijo en el panteón de los queretanos ilustres… y no con su marido.
Información obtenida de Zúñiga, B. (2012) Querétaro: Mitos, Falsedades, y hechos poco conocidos. Eric E. Torres Montes, editor. pp. 59-63.

Jaime Zúñiga Burgos es actualmente cronista de El Marqués y en 2009 fue galardonado con la presea Fray Junípero Serra.