Es la casa que lleva el número 6 de la antigua calle Flor Alta, con balcones y vista al sur, que estuvo muchos años deshabitada, donde existen muchas leyendas de espantos y apariciones que influían en el ánimo de los vecinos.

Se cuenta que en el siglo XVIII, una pareja que decía venir de Zacatecas vivió en esa casa. De igual forma, se dice que el hombre era propietario de acciones de minas en aquella región minera.

La pareja vivía feliz de acuerdo a los testigos de ese tiempo, salían juntos a pasear, se les veía bien vestidos, iban muy unidos a los templos a dar gracias, etc.

Pero un día, el rico minero desapareció de manera repentina y “La Zacatecana” decía que se había ido de viaje a su tierra a ‘resolver ciertos asuntos mineros’.

Pasó mucho tiempo y el hombre no regresaba, muchos se comenzaron a preguntar si se habían divorciado y este se habría quedado en sus tierras con sus familiares.

Un día, el cuerpo de la mujer apareció en la banqueta que ve a la antigua plazuela de las tamboras y cerca de la puerta de una casa, estaba el cuerpo de La Zacatecana, apuñalado, lo cual causó sensación no solo en el barrio, pero en toda la ciudad.

Nunca se supo quienes habían sido los autores del asesinato, pero las criadas dijeron que la mujer se había retirado como de costumbre a su habitación y se fue a dormir.

Después de algunas investigaciones, el juez a cargo del caso, declaró que los asesinos entraron al lugar por uno de los balcones y la asesinaron quizás dormida. Por el mismo balcón por el que subieron, bajaron el cuerpo.

El tiempo pasó y la gente dejó de hablar del asesinato, pero los vecinos seguían inventando fábulas de ruidos, espantos y hasta apariciones nocturnas, lo que alejó a los inquilinos por muchos años.

Fue en el año de 1906 que el Lic. D. Francisco Veraza, restauró la casa casi en su totalidad y encontró en un subterráneo dos osamentas de cadáveres humanos en estado muy deteriorado.

Más adelante, se descubrió que La Zacatecana había mandado asesinar a su esposo y ella misma mató al asesino que contrató, lo cual, levantó las sospechas sobre si los cuerpos encontrados pertenecían a ambos hombres.

Ubicacion: Independencia 59, a unos pasos de Pasteur, en el Centro de Querétaro.

El museo abre sus puertas con dos horarios de martes a domingo. En verano abre de las 11:00 a las 19:00 horas. En invierno abre de las 10:00 a las 18:00 horas.