El uso de popotes ha sido duramente criticado durante los últimos años, su fabricación supone una fuente importante de contaminación y al ser artículos de un solo uso el problema es aún mayor.

Debido a esta situación, el Pleno de la Cámara de Diputados aprobó un dictamen que reforma la Ley General de Prevención y Gestión Integral de los Residuos, de forma que los establecimientos comerciales ya no ofrezcan popotes a los usuarios a menos que ellos lo soliciten.

De acuerdo con el diputado Artuto Álvarez, el uso de popotes «es alarmante porque están hechos, en su gran mayoría, de un derivado del petróleo llamado propileno, cuya degradación es prácticamente nula, persistiendo casi infinitamente en miles de pequeños pedazos que ocasionan severos daños ecológicos, principalmente a los animales que los ingieren».

[Con información de Quadratín]