Cuando Hércules perteneció a Cayetano Rubio

Cuando Hércules perteneció a Cayetano Rubio

Más de dos mil personas trabajaban para el señor Rubio, ya fuera dentro o fuera de la fábrica y la mayoría vivía en Hércules, al ritmo que le marcaba el silbato de la fábrica. Se abrieron escuelas y comercios para que la población no tuviera que trasladarse a la cuidad.

Cerca del año de 1846, Don Cayetano Rubio, termina todas estas grandes obras y nombre a la Fábrica de Hilados y Tejidos “El Hércules”, en honor a Diego de Tapia y en alusión a la leyenda inscrita en su escudo de armas, ahora escudo de San Luis de la Paz.

Los comercios eran propiedad de los Rubio y ahí tenían que hacer sus compras los trabajadores pues solamente les aceptaban los vales con los que les pagaban su salario. Dentro de la fábrica había un médico que atendía a los operarios, pero también existían prisiones donde se encerraban a los que cometían una falta. Para echar a andar las modernas máquinas que mandó traer de Europa para su fábrica, Cayetano Rubio tuvo que construir dos presas y un acueducto que llevara el agua desde La Cañada. Al irse apropiando del agua y además contaminándola, recibió varias denuncias de los campesinos de la región, pero como el señor Rubio era un hombre de negocios muy rico e influyente, las denuncias no prosperaban.

Cayetano, además fundó la fábrica textil de San José de la Montaña, la fábrica de la Purísima (Conocido como “Molino Blanco” y actual Seminario Conciliar), el molino de harina de San Antonio, así como las haciendas de San Juanito y El Jacal, todas en la zona de La Cañada y sus alrededores.

La fábrica de Hércules llegó a tener 3,000 empleados, en una época cuando las ciudades de Querétaro (Santa Rosa, El Pueblito y La Cañada no sumaban más de 50,000 habitantes.

La población llegó a contar, entre otras cosas, con varios puentes que conectaban ambos lados del Río Querétaro (Incluyendo el famoso “puente de madera” un sistema de transporte de tranvía de mulas (desde 1882); una estación de ferrocarriles de construcción estilo inglés (desde 1906)un teatro sobre la calle principal “Teatro Martín Torres o “Cine Hércules”, construido en 1939; una huera de naranjos con una fuente al centro, la cual cuenta con una escultura de mármol de Carrara del héroe mitológico Hércules (1845); una fábrica de gas para el alumbrado público; la fábrica incluso contaba con una cárcel dentro de la fábrica y con su propia “fuerza de infantes” privada, la cual se encargaba de velar por la seguridad de la zona pero también ejercía un estricto control sobre los trabajadores de la fábrica.

El pueblo de Hércules fue mas tarde llamado Villa Cayetano Rubio, pues este hombre fue un personaje central en la vida industrial y económica de Querétaro. Uno de los puntos más discutidos entre el partido liberal y el conservador fue el papel que debía jugar la Iglesia Católica en la sociedad mexicana.

Los liberales la culpaban de mantener al pueblo, a través de la educación sumido en un fanatismo que impedía su progreso.

También la acusaban de mantener el control de las tierras y de explotar al pueblo por medio del pago de diezmos y de los servicios que prestaban (bautizos, matrimonios, entierros, etc.)

Para poner fin a esta situación, los liberales Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejeda y José Ma. Iglesias dictaron las siguientes leyes: La Ley Juárez suprimió los privilegios de militares y sacerdotes. La Ley Lerdo desamortizó los bienes del clero (que pusieran a la venta sus propiedades) y la Ley Iglesias suprimió el cobro por los servicios que prestaba la Iglesia. Como estas leyes afectaban directamente al ejercito y al clero, el bando conservador se opuso a ellas y aparecieron una serie de movimientos en toda la República Mexicana.

Benito Juárez promulgó las llamadas Leyes de Reforma que fueron todavía más energéticas con la Iglesia. Los cementerios pasaron al control del gobierno; se creó el Registro Civil para que fuera el Gobierno y no la Iglesia el que llevara el registro de nacimientos, muertes, matrimonios, testamentos, etc; se hizo obligatorio el matrimonio por el civil; se decretó la libertad de culto y se nacionalizaron los bienes del clero; se prohibió que se abrieran nuevos conventos y se saca a frailes y monjas de los que ya existían.

Los conventos pasaron a ser propiedad del gobierno y los usaron como cuarteles militares, hospitales o escuelas, sufriendo un gran deterioro y el saque de obras de arte que ahí se encontraba.

(Ejemplar de una de las acciones de la “Fábrica de Hércules” de fines del siglo XIX,

o como dice la misma imagen, acción de la Compañía Manufacturera de El Hércules y Anexas)