Miles de científicos se manifestaron este sábado en Washington, así como en otras ciudades de Estados Unidos y alrededor de todo el mundo en defensa de la investigación científica, a la que consideran esencial para el progreso de la humanidad y la cual se ha visto amenazada por el gobierno de Donald Trump.

«Los científicos se han dado cuenta en estos últimos años que los hechos científicos son a menudo ignorados en los debates públicos y son reemplazados por opiniones y creencias ideológicas», comentó Rush Holt presidente de la Asociación Estadounidense por el Avance de la Ciencia (AAAS) a la AFP.

Según Holt, las preocupaciones respecto al lugar que ocupa la ciencia en Estados Unidos se remontan a varias décadas. Actualmente, el presupuesto consagrado a la investigación es más de 50% inferior a los años 1960, en porcentaje del PIB.

Por su parte, Lydia Villa-Komaroff, bióloga molecular del Massachusetts Institute of Technology y copresidenta honoraria de la Marcha por la Ciencia, comentó que la llegada de Trump al gobierno «ha sido sin duda alguna un catalizador» de esta movilización.

Durante su campaña presidencial, el magnate republicano había declarado que el cambio climático era una broma ideada por los chinos, aunque tras su elección matizó en algo sus afirmaciones. El presidente anunció también que retiraría a Estados Unidos del acuerdo de París de 2015 sobre cambio climático, una medida que aún no ha tomado y que sería objeto de duros debates en la propia Casa Blanca.

Poco después de asumir, Trump firmó un decreto para desmantelar las protecciones ambientales implementadas por su predecesor, Barack Obama, y designó a la cabeza de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) a Scott Pruitt, un escéptico del cambio climático.

Los organizadores de esta movilización explicaron que no apunta en particular a criticar al presidente de Estados Unidos, sino a defender el rigor, el método científico y el papel clave de la investigación en la elaboración de políticas públicas.

Sin embargo, algunos científicos piensan que puede ser perjudicial y percibida por los conservadores como ligada a los sectores progresistas. Las manifestaciones coincidieron con el fin de la visita a Australia del vicepresidente estadounidense, Mike Pence.

Además de Sídney hubo manifestaciones en Melbourne, Brisbane, Perth, Adelaida y otras ciudades australianas. También hubo marchas en Wellington y Auckland en Nueva Zelanda.

Otras 500 manifestaciones tendrán lugar en otras zonas de Estados Unidos y en países como Canadá, Chile, México, Brasil, Nigeria, India, Ghana, Corea del Sur y varios de Europa.

Otra manifestación internacional, esta vez sobre el clima, fue convocada para el 29 de abril.