Chignahuapan, el Pueblo Mágico de las esferas

Chignahuapan es el pueblo de casas de colores, con un quiosco de colores y artesanías de colores. El centro ha de girar siempre en torno de su colorido quiosco. Construido de madera en 1871.

Ubicada a unos pasos del centro se encuentra la laguna que le dio nombre al pueblo, pues sus nueve ojos de agua o manantiales son justamente loque en náhuatl significa “Chignahuapan”.

Sus habitantes aprendieron que de los árboles podían vivir, así se dieron a la tarea de desarrollar bosques certificados, abrir aserraderos, crear muebles. Después llegaría el michoacano Rafael Méndez, quien enseñó a la gente de aquí a fabricar esferas navideñas.

Hechas de vidrio soplado y pintadas a mano, las esferas son el objeto de mayor estima en este Pueblo Mágico.

A quien el barro interese tendría que visitar el taller de la familia Castro Sosa (Manuel Ávila Camacho s/n, en el Corredor Educativo). Se trata de cuatro hermanos que de su padre aprendieron la forma de moldear el barro, y para hacerlo utilizan el que proviene de la región. Hacen macetas y jarros, platones, saleros, figuras dictadas por la imaginación. Utilizan un horno de tabique y cuecen sus piezas con leña. No sorprende que su apasionado trabajo esté certificado por fonart.

En los límites con Zacatlán, a siete kilómetros de Chignahuapan, se encuentra el Salto de Quetzalapan y el centro turístico desarrollado en torno a esa abundante cascada de 200 metros de altura.

Fuente: México Desconocido